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martes, 29 de octubre de 2013

La joven del cabello rebelde


Es un viaje en bus normal, ya saben de esos en los que todo transcurre por la inercia de lo cotidiano, el chofer maneja a la ofensiva, yo le llamo así porque su manera de manejar ofende tanto a los pasajeros como a los demás choferes y transeúntes que se topan con la movilidad, no hay nada extraordinario por más de 15 minutos, gente que sube y baja,.Hasta que sube alguien que hace la diferencia,  una mujer  de grandes ojos, de piel tan blanca que pareciese que excluyendo sus labios toda ella podría colorearse, de cabello crespo y alborotado tanto que estoy seguro que si todos le pagáramos un sueldo a nuestros peines sería justo pagarle horas extras al suyo, de pechos tan prominentes que si tuviera un recién nacido en brazos fácilmente creerían que es suyo, de cintura tan pequeña que una guitarra tendría que quitarse una costilla para poder igualarla y sus caderas le darían la certeza a cualquier doctor que esta mujer no tendría mayor complicación en un parto natural más que elegir el nombre de la criatura. De pronto el bus se ve envuelto por un hipnotismo provocado por la aparición de esta joven, tanto por mujeres y por hombres, las razones están de más detallarlas después de las analogías utilizadas para describir su cuerpo.

Luego de unos segundos todos van regresando a la normalidad, el “hechizo” va cediendo poco a poco en casi todos, menos en un  joven de test morena y contextura delgada que no deja de mirar a la mujer de cabello rebelde y la mira con tal intensidad que si la mujer estuviera a unos centímetros menos de distancia se sentiría tocada. El joven está vestido tan pulcramente, que haría pensar a cualquiera que se tuvo que levantar muy temprano para sentirse listo para salir de su casa. No podría decirles cuantas veces  el joven perturbado y la mujer perturbadora  han compartido un mismo bus, pero han sido  las suficientes como para que la mente del hombre moreno, haciéndose pasar por su corazón,  idealice tanto a la mujer que la ha convertido en  la mujer de su vida, su manera de sonreír discreta , de hablar dulce  ,de vestir siempre sexy y no por sus prendas si no por las formas de su cuerpo que hacen que la tela se ciña al cuerpo como si ambas fueran un mismo tejido,  incluso su  “corazón” ha decidido que esta mujer es alguien que fácilmente podría ser una protagonista de telenovela mexicana, ya saben la mujer de buenos sentimientos que es víctima de todos pero victimaria de ninguno. Por estas razones el joven ha decidido hablarle pero  así como no es la primera ocasión en que la ve tampoco es la primera vez que intentará entablar una conversación con la mujer que se ha convertido en la protagonista de su fantasía. Él lo tiene todo planeado,  tiene en la cabeza un manual de pasos a seguir y palabras a decir que ha ido aumentando de páginas  luego de cada intento fallido. Pero hoy tiene la certeza que la versión del manual que posee es suficiente para lograr su cometido, deja  mirar a la chica se concentra y empieza a darle una última repasada a su “libreto” mental, mientras sucede esto en la cabeza del joven en la realidad  la mujer del cabello rebelde comienza  a acercarse a él, obligada la cantidad de gente que está subiendo al bus. Cuando él está listo levanta la mirada para ver a la chica pero no al encuentra, por lo que tiene que hacer una búsqueda rápida para hallarla.  Hasta que se da cuenta que ella está de pie a su lado, tan cerca  que su vientre roza su hombro y su aroma, su fantasía,  es tal la cercanía que hace que el joven lo olvide todo, incluido el plan que acababa de repasar, no tiene tiempo de recordarlo  porque está concentrado en recordar cómo se hace para respirar.  Tiene que pasar una eternidad para recuperar la confianza pero hasta que sucede eso la joven está a punto de llegar a su destino. El joven mira como desaparece la chica entre unos bultos que no merecen su atención,  la acompaña con la mirada hasta donde puede, una vez que se convence que la única forma de verla es apelando a las fotografías que almacena en su mente, baja la mira, forma un puño con su mano derecha, hace algunas anotaciones mentales en su “manual”  y se promete una vez más que mañana será el día en que hablará con ella.


Epilogo:
Parecía que iba  a poder leer sin sentir la culpa que siento al pensar que perdí una buena historia  al concentrarme más en la fantasía de Gabriel García Márquez que en lo que pasa en el interior del bus, pero cuando estaba a punto de sumergirme en los “Cien años de Soledad” , el carro se detuvo para dejar subir a una mujer hermosa, los asientos estaban ocupados así que tuvo que ir de pie todo el camino , vigilada por un joven que la miraba intermitentementecon la intención, al parecer, de cederle el asiento pero sin la convicción para hacerlo, todo el tiempo que fueron en el bus ella  estuvo de pie  y el joven trato de hablarle para cederle el asiento,  a pesar de que esto no duro más de 15 minutos porque el destino de la mujer no estaba tan lejos de donde había subido me inspiro el escribir esta historia.

Dejo esta canción de Passenger porque fue el soundtrack que me acompañó en mis momentos de escritura.

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viernes, 7 de junio de 2013

Historias - Beso en el bus

No encontré una imagen mejor
Subo al bus que me llevará a casa y de inmediato busco el lugar que "me parece el más cómodo de todos" cuando el bus es abordado por mucha gente, el lugar es el que está entre el espaldar del asiento del chofer y los primeros asientos , pero hoy tuve mala suerte y ya estaba ocupado por una pareja (al menos eso parecía), no me quedó de otra que ir hasta los espacios que quedaron entre los asientos finales, colocarme los audífonos y "disfrutar" del viaje.

El bus avanzo un poco, desde el lugar donde estoy puedo ver claramente a las personas que me ganaron el sitio que quería, mi mirada acompañada de envidia por su ubicación, los empieza a recorrer :

Ella, cabello lacio, test canela, de estatura mediana, una camisa (si es que así se llama) de cuadros rojos y blancos, pantalón jeans, muy risueña,  sus ojos podría decirse que eran del color del reflejo del rostro del  joven que la acompañaba porque no dejaba de mirarlo.

El, cabello corto , test clara, alto (si lo comparamos con la chica), polo blanco, buzola roja, pantalón jeans, parecía que también le gustaba acompañarse de música porque tenia unos audífonos blancos que estaban a punto de caerse de su cuello por la posición en la que estaba, empecinado en tener su rostro bastante cerca al rostro de la joven por lo que tenía que estar agachado.

Teníamos ya poco mas de 10 minutos de viaje y ellos a pesar de los baches de la carretera, lo lleno del bus y  de la manera alocada de conducir del chofer ,trataban de quedarse en la misma posición, pero no se daban ni si quiera un beso, lo que si  habían y  en cantidades industriales era miradas cómplices y sonrisas coquetas.

Deduje por todo lo antes dicho que no eran pareja, pero que tenían unas ganas inmensas de serlo y que quizás por un sinfín de motivos el o ella no se arriesgaba a dar el primer paso. Mientras los veía ,la emisoras radiales parecían en su mayoría románticas debido a la escena  y empezó a sonar un soundtrack ideal,  era el tema creo en ti de Reik . El bus empezaba a hacerse de espacios poco a poco debido a que la gente llegaba a su destino, el chofer parecía bastante apurado o quizás tendría complejo de Vin Disel de Rápidos y furiosos. 

Volvamos a la pareja , seguían  conversando, mirando y sonriéndose, de pronto la gente que empezaba a caminar desde el final del bus hacia la puerta y en su trayectoria empujaba al joven hacia la chica , todo con el afán de bajar del  bus rápido, él estaba apunto de besarla pero no se atrevía, y  nuestro "buen" amigo el chofer hizo un movimiento brusco e hizo que el beso se concretará, ella al sentir los labios de su acompañante de golpe abrió los ojos sorprendida y se dio cuenta que el también hacia lo mismo y como si se hablaran con la mirada los cerraron al mismo tiempo y el beso se prolongo un poco más.

Epilogo (o algo así): Cuando dejaron de besarse la joven lo miró con ternura y luego vio por unos segundos por las ventanas el paisaje, y pidió al chofer que se detuviera porque iba a bajar pero antes de hacerlo se acerco al oído de su acompañante le dijo algo y luego bajo raudamente. Al parecer se había pasado del lugar donde bajaba habitualmente, pero de seguro no le molestaría caminar unos cuantos metros.

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